¿De verdad el talento es la clave del éxito?

Durante años hemos escuchado frases como «nació con un don» para explicar el éxito de alguien. Esta idea, aunque atractiva, puede limitar nuestro crecimiento empresarial y personal. El talento sin acción no sirve de nada. En realidad, lo que transforma vidas y empresas no es un regalo innato, sino una elección diaria: la disciplina. ¿Qué es la disciplina (y por […]
5 herramientas gratuitas sin las que no puedo vivir (versión emprendedor)

¿Te pierdes entre infinidad de herramientas digitales que luego no sabes muy bien cómo utilizar? ¿Gastas más tiempo en acostumbrarte a usarlas en lugar de que te ayuden a ser productivo? Sigue leyendo que esto te interesa.
Teletrabajo, filosofía Lean, flexibilidad, transformación digital… Todo estos son conceptos que últimamente oímos mucho, especialmente en el campo del emprendimiento.
Sin embargo, he tardado años hasta llegar a entender exactamente qué significan para mí esas palabras y aplicarlas de un modo sencillo y no perderme por el camino. A mí me ha llevado unos años llegar al punto donde tengo mis herramientas diarias básicas. Te las quiero contar para ahorrarte unos cuantos pasos y, sobre todo, espacio de descargas en el ordenador y cuentas creadas, que al final caen en desuso.
Recuerdo sentarme delante de mi ordenador al inicio de mi etapa emprendedora y crearme cuentas en todo aquello que oía, encontraba o me recomendaban (buenamente) para hacer mis procesos más eficientes. Sin duda, hay muchísimas alternativas en el mercado que vienen a hacernos la vida más fácil, pero hay que elegir bien desde el principio para que esta abundancia de opciones no se vuelva en nuestra contra.
Mis herramientas para emprendedores favoritas
Por supuesto, dependiendo del tipo de negocio y de las necesidades de tu equipo, esta lista de herramientas se puede ampliar, pero hoy te traigo las 5 básicas que me ayudan a organizarme y controlar mi negocio diariamente:
1. Para la gestión de tareas: Trello. Esta herramienta la uso prácticamente desde el principio, incluso cuando estaba yo sola, por su flexibilidad y sencillez. Trello es un tablón virtual customizable que funciona a base de columnas y tarjetas. En mi caso, tengo creadas las columnas que corresponden a un funnel de tareas que generalmente se gestionan por sprints (un sprint es un espacio temporal, de una o dos semanas, en las que tienes un objetivo a cumplir que se desglosa en varias tareas para llegar a ese objetivo).
De este modo, puedo ver muy fácil qué tareas he realizado, apuntar si ha surgido algún incidente al realizarlas y, bien, darlas por acabadas o volverlas a poner en cola en caso de que no se haya solucionado.
Yo tengo las columnas distribuidas del siguiente modo:
Backlog, aquí voy apuntando ideas o cosas por hacer que no son necesariamente urgentes, es decir, que no corresponden al objetivo marcado para el sprint presente.
Sprint, como su propio nombre indica, al inicio del sprint paso todas las tareas que necesite hacer para cumplirlo en esa columna.
Doing, aquí coloco todas las tarjetas en las que esté trabajando en ese momento.
Review, las tareas completadas antes de finalizar un sprint las llevo a esta columna para más tarde (al final de cada sprint revisarlas yo misma o con el equipo y decidir si pasan a la columna final o vuelven al inicio del funnel).
Done, finalmente, todas las tarjetas completadas se quedan en el apartado de «done, esto quiere decir que ya se han finalizado totalmente. Esto viene genial para llevar el control de lo que se va haciendo y ¡además es un motivador personal gratuito, ya que sienta genial cuando ves la columna llena de todo lo que te ha dado tiempo a hacer en el sprint!
Trello tiene muchos plug-ins y otros tipos de aplicaciones por explorar, pero yo aún no conozco ni la mitad de ellos. ¡Esta herramienta daría para unos cuantos artículos de por sí!
2. Para la comunicación con el equipo: Slack. Este «chat» me ha venido genial por dos cosas principales. La primera y muy importante, para evitar el típico grupo de WhatsApp en el que se pierden las conversaciones de trabajo mezcladas con la parte de conversaciones de ocio (me ha evitado más de un mensaje fuera de horario laboral que al final generan estrés y no resuelven nada).
No quiere decir que en el trabajo no se puedan tener conversaciones más allá de lo laboral, pero para eso slack se puede dividir por canales, para tener todos los temas perfectamente organizados, además de los chats privados con cada persona. Lo segundo, porque va más allá de un simple chat. Se pueden guardar documentos asociados a conversaciones, tener diferentes hilos y grupos de conversación, se integra con Trello y otras aplicaciones como el calendario.
Igual que la herramienta anterior, aún tiene muchas más funcionalidades por explorar que, a medida que va creciendo tu equipo y necesidades, puedes ir ampliando. Eso sí, parto de la premisa del principio, no quieras abarcar demasiado antes de tiempo, que al final te conviertes en esclavo de la herramienta en lugar de que esta te haga la vida más fácil.
3. Una básica «de toda la vida»: Google Sheets. No quería dejar de mencionar Google Sheets, ya que al final, aunque tengamos como complemento herramientas como las mencionadas anteriormente, yo sigo usando Google Sheets para los documentos tipo Excel y Word. Lo que me gusta de Google Sheets a diferencia de la suite descargada es que es en la nube y se queda el registro de todas las versiones, además te permite seguir trabajando desde cualquier sitio aunque te hayas olvidado del ordenador. ¡Ah! y también se puede compartir online para el trabajo colaborativo.
Creo que cualquier emprendedor, sea el negocio que sea, puede sacarles mucho provecho a estas tres herramientas básicas de comunicación y productividad. En mi caso, también son básicas las dos herramientas que me quedan por mencionar. La primera está orientada para cuando tienes que hacer una presentación vistosa sobre tu negocio o una creatividad para redes sociales, pero no tienes la capacidad de un diseñador. La segunda, es una herramienta más específica de marketing digital y control de métricas y comportamiento de usuarios para web.
4. Para diseño: Canva. Esta herramienta te permite hacer presentaciones y diseños para diferentes formatos. Además, tiene preestablecidos los más comunes y puedes elegir entre cientos de plantillas gratis para según qué usos. A mí, por su facilidad de uso y rapidez, me ha «salvado la vida» en más de una ocasión. Incluso ¡ahora hasta se pueden hacer animaciones de presentaciones!
5. Para analítica web: Segment. A través de esta aplicación puedes conectar diferentes fuentes de datos (web, aplicación, CRM, etc.) con herramientas de análisis de datos, como puede ser Google Analytics. La idea es ahorrarte todo el código de integración de cada una de las fuentes y centralizarlo en una interfaz más sencilla, lo que evita ralentizar las plataformas.
A mí me ha servido para centralizar los flujos de recepción de datos (mi web) con las plataformas de interpretación de datos (Google Analytics por ejemplo). Esta es la última herramienta que he integrado a mi vida de emprendedora y aún me queda por aprender a dominarla, pero si tu negocio es digital y quieres aprender más sobre el análisis de datos te recomiendo que le eches un vistazo.
Para todas estas herramientas que he recomendado, hay alternativas que por afinidad o dependiendo de cada uno pueden gustar más o menos. Pero a mí personalmente son las que finalmente me han funcionado mejor, y todas ellas haciendo uso de su versión gratuita.
Y hasta aquí mis recomendaciones básicas, no es la verdad universal, pero sí fruto de unos cuantos años de probar diferentes opciones.
Como resumen, quería recordarte que es mejor empezar por unas pocas herramientas o funcionalidades, ir aprendiendo sobre tus propias necesidades y añadir mejoras que lanzarse directamente a querer probarlo todo. Si has llegado leyendo hasta aquí, ¡muchas gracias! Y si crees que puedo ayudarte a decidir qué herramientas te irían mejor o cualquier otra duda sobre emprendimiento, ¡no dudes en contactar conmigo!
Si te ha gustado este contenido, es posible que también te interese 5 cosas que nadie me dijo antes de emprender (y que me hubieran ahorrado muchos disgustos), el freno que te impide avanzar en tu empresa o ¿gano de verdad dinero con mi empresa?
Inmaculada Arteaga – CEO de Batchor y Pixitour
¿Y si el miedo se convirtiera en una oportunidad?

A la hora de hacer negocios, como en la vida, nos enfrentamos a abismos ante los que aparecen los temidos miedos. ¿Sabes cómo extraer un aprendizaje de ellos?
Este es el punto de partida de Salto al vacío, un libro para reflexionar acerca de los bloqueos, los abismos y los miedos que podemos sentir en el ámbito laboral, académico o personal. Su autor, Alfonso González de Valdés Correa, nos tiene preparado un recorrido de trece relatos para reflexionar, autoconocernos y repensar nuestra relación con nuestros miedos.
Como especialistas en consultoría de empresas, esta lectura nos parece interesantísima para mejorar nuestra inteligencia emocional y la manera en la que hacemos negocios.

A continuación, te dejamos directamente con una breve reflexión que hace del libro su propio autor:
En ocasiones la vida dispone espacios creados para darle un cambio de sentido a lo que hacemos, a lo que sentimos, a lo que pensamos. Suelen venir revestidos de un gran misterio hacia al cual parece que nos abocamos irremediablemente. Nos acercamos a un abismo, interior o exterior, y en su último tramo, es cuando aparece el miedo.
Si juzgas tus miedos, estás perdido y tal vez perdiendo una oportunidad que podría ser fundamental. ¿Qué hacer entonces? Hay una fuerza que me atrae y otra que me invita a salir corriendo de allí. ¿Lo afronto con valor o eludo la situación con prudencia? ¿Camino o retrocedo?
Si cierro los ojos, quizás desaparezca, pero quizás no, porque a veces la vida va a insistir y cada vez lo hará de un modo más intenso, animándome a adentrarme en el fondo más oscuro de mis deseos.
El libro Salto al vacío explora en trece relatos esta forma o ley universal. Estas historias se entrelazan de forma sutil para formar un todo que pretende conmover en esta dirección, para disfrutar, para nutrirse, para recordar y tal vez para revalorar sus propios saltos al vacío.
Alfonso González de Valdés Correa
Psicólogo y psicoterapeuta
Presidente de la Asociación Ponte
www.alfonsogonzalezdevaldes.es
5 cosas que nadie me dijo antes de emprender (y que me hubieran ahorrado muchos disgustos)

Crear tu propia empresa es un reto apasionante y lleno de aprendizajes. Pero no viene nada mal saber algunas cosas previas a emprender.
Antes de meternos en materia, me gustaría presentarme para que entiendas un poco mejor las conclusiones a las que he llegado después de todos estos años de emprendimiento.
Mi nombre es Inmaculada Arteaga, soy la CEO (fundadora, directora, como queramos llamarlo, ya que en el mundo start-up suelen ir de la mano) de Pixitour y Batchor, dos proyectos con un corazón en común, pero dos líneas de negocio muy diferentes.
A día de hoy, han pasado 4 años desde que dejé mi trabajo en una agencia —soy periodista y comunicadora audiovisual— y la ciudad de Madrid para hacer un máster en negocios en una escuela de reconocido prestigio y poder así aventurarme a montar mi propio negocio.
4 años que han sido una auténtica montaña rusa de emociones, aprendizaje y maduración acelerada laboralmente hablando.
4 años. Es importante esta cifra porque el 82 % de los emprendedores «fracasan» a los 4 años de comenzar este viaje, o lo que nos gusta a decir a nosotros, aprenden a decir adiós. A pesar de no estar ni de lejos donde me imaginé que estaría, tengo que decir que me siento orgullosa de donde he llegado, ya que 4 años después, mis empresas siguen vivas (y coleando).
Una vez hechas las presentaciones, vamos al lío.
5 cosas que agradecerás saber antes de emprender
Estas son las 5 cosas que hubieran hecho mi camino un poquito menos «accidentado», por llamarlo de algún modo:
1. «Para emprender hace falta dinero».
Da igual si es tuyo propio, de las 3F (Family, Friends and Fools), de un banco, de un fondo de inversiones… Lo cierto es que hay una realidad y es que puedes tener la mejor idea del mundo, pero si no dispones de recursos para llevarla a cabo se queda en eso, una idea. Lamentablemente lo de «con talento y esfuerzo» es condición necesaria, pero no suficiente.
2. «Un emprendedor tiene que saber hacer de todo, pero no hacerlo todo».
Las horas del día de un emprendedor (a pesar de que a veces parezca lo contrario) son las mismas que las de cualquier otra persona de a pie y, por suerte o por desgracia, competimos con grandes empresas que tienen dinero de sobra para adelantarnos por la derecha, por lo que, si te ayudas de un buen equipo, socios, asesores, consultores, administraciones públicas, podrás ir mucho más rápido y multiplicar en el largo plazo las oportunidades de éxito.
Por favor, evitad el caer demasiado en el «Bah, ya lo hago yo gratis»… De hecho, ya no solo depende de las horas del día que tengas, sino de la experiencia y conocimiento; no podemos saberlo todo y, para ello existen organizaciones y expertos que te pueden ayudar en el campo de la viabilidad, desarrollo y profesionalización de tu empresa. Muchos baches me hubiera ahorrado yo si hubiera aceptado que el apoyo de estos recursos son muy necesarios, ¡e incluso claves!
3. «No es que no tengas horarios, es que siempre es tu horario».
Y aquí sí que es importante obligarnos a marcarnos nuestros momentos de respiro, de desconexión. Un error en el que caemos muchos los primeros años es estar 24/7 alerta y eso funciona en el corto plazo, pero a la larga siempre pasa factura.
4. «Primero has de creértelo tú para que te crean los demás».
Nadie mejor que tú controla la idea que quieres desarrollar y, si bien es clave escuchar las aportaciones de los demás, es igual de clave saber priorizar las necesidades de tu empresa y no dejarse llevar por la corriente.
5. «Emprender es como ir al endocrino y empezar una dieta, si no tienes apoyo en casa, ni lo intentes».
Como he mencionado al principio, el emprendimiento es una montaña rusa y por tanto hay que estar preparados para disfrutar las subidas al cielo, pero también estar dispuestos a soportar las caídas que te ponen el estómago boca arriba. En este caso, no solo es imprescindible el apoyo de tu familia y más allegados, sino también de alguien que haya pasado por lo mismo y que pueda ir abriéndote camino no solo en los negocios, sino en el proceso personal del emprendimiento.
Dicho todo esto, estoy convencida de que el emprendimiento es uno de los procesos profesionales más enriquecedores no solo económicamente, sino personalmente.
Si después de leer todo esto, sigues decidida/o a emprender, te tiendo mi mano desde esta pequeña ventana para ayudarte en este maravilloso camino que hemos decidido construir.
Inmaculada Arteaga – CEO de Batchor y Pixitour